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El síndrome de demencia es un conjunto de síntomas y signos, es
decir de señales de alarma, que emite el cerebro de los pacientes
que lo sufren y consiste fundamentalmente en la pérdida de la memoria,
capacidad para orientarse, razonar, reconocer objetos o personas
y realizar actividades manipulativas que permiten la independencia
funcional de la persona que lo padece. También se producen cambios
en la conducta del paciente.
En primer lugar empiezan a olvidar las cosas que acaban de ocurrir,
pero recuerdan con viveza los acontecimientos del pasado, de una
forma gradualmente progresiva, desde la actualidad a lo más antiguo.
Van olvidando su biografía, algunas veces el paciente puede recordar
hechos puntuales que posiblemente han tenido un significado emocional
para é/ella.
También pueden sufrir dificultades para expresarse, tales como no
encontrar la palabra adecuada, sintiéndose obligados a solicitar
ayuda o a explicar el significado de la palabra. Pierden de forma
gradual y progresiva la capacidad de manipular, primero objetos
o máquinas complejas, y el dinero, hasta que no son capaces de asearse,
abrocharse un botón o ponerse una chaqueta. Otra de las actividades
habituales que van perdiendo es la habilidad para comer correctamente,
primero pueden tener dificultades para pelar una fruta, hasta que
acaban por comer la sopa con el tenedor o el pollo con las manos.
Estos
pacientes pueden tener dificultades en el reconocimiento de objetos
o personas, en general las últimas que olvidan son las más próximas
(núcleo familiar). Con el tiempo dejan de reconocer al familiar
próximo que muchas veces es el cuidador principal, y pasan a llamarlo
"papá o mamá", ya que para ellos adoptan el mismo papel, el de cuidar.
Es frecuente que reconozcan al familiar pero no sean capaces de
establecer el vínculo que existe entre ellos.
Todos estos síntomas junto con otros que comentaremos a continuación
provocan una disfunción social y, en los casos de pacientes jóvenes,
laboral y condiciona un alto grado de dependencia. Los pacientes
no son capaces de cuidarse y poco a poco van perdiendo facultades.
Las mujeres, amas de casa, dejan de poder organizar la casa, no
saben decidir la compra o lo que van a preparar para la comida.
La desorientación espacial también es muy común, cuando van a pasear
pueden perderse, al inicio en lugares desconocidos y en fases más
avanzadas en su barrio, e incluso en su propia casa, no la reconocen
como suya y esto puede provocar trastornos en la conducta.
Otros
síntomas que pueden ir apareciendo en fases más avanzadas de la
enfermedad, es que no reconocen su propia imagen en el espejo, hablan
con los personajes de la TV, los integran en su hábitat. No pueden
administrar sus cuentas, no reconocen el dinero ni su valor. Pierden
la capacidad de tomar decisiones en las fases iniciales y en las
fases más avanzadas, pierden la capacidad de comprender y razonar.
Con
todas estas señales de alarma, distintas en cada estado evolutivo
y en cada paciente, podemos comprender que:
Los pacientes
serán cada vez más dependientes y van a necesitar mucha ayuda.
Los familiares y en concreto el cuidador principal necesita información
y apoyo.
El Sindrome de demencia sigue un curso progresivo.
En
el conjunto de las enfermedades que provocan un Síndrome de Demencia
la más frecuente es la Enfermedad de Alzheimer. Existen otras demencias
como la vascular, la mixta, las demencias fronto temporales, la
demencia asociada a enfermedad de Parkinson o la demencia por cuerpos
de Levy o la demencia asociada al síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA). Existen algunas demencias tratables, son las menos
frecuentes, en las que el paciente puede mejorar e incluso llegar
a remitir el deterioro cognitivo, el ejemplo más típico
es el de la hidrocefalia normotensiva, que consiste en un aumento
de la presión en los ventrículos laterales del cerebro,
tiene tratamiento quirúrgico. Otro ejemplo frecuente es el
hipotiroidismo que puede producir déficits cognitivos y puede
tratarse con hormona tiroidea etc. Todas estas demencias podemos
clasificarlas como seniles o pre-seniles en función de la
edad de inicio de la demencia. Si se inician antes de los 65 años
las llamamos preseniles y después seniles, esto no define
el tipo de enfermedad, sino la edad de comienzo.
Una
pregunta frecuente que formulan los familiares de estos pacientes:
¿es más grave la enfermedad de Alzheimer o la demencia
senil? En realidad, la demencia más grave la que sufre cada
persona y cada familia en su hogar. La única diferencia quizá
sea que las formas más jóvenes de enfermedad de Alzheimer
tienen una evolución más rápida, pero existen
demencias con más trastornos de la conducta y de mayor dificultad
de control como pueden ser las demencias frontales o fronto-temporales.
En definitiva el conjunto de síntomas que compone el síndrome
de demencia es muy parecido y la edad de comienzo después
de los 65 años, da el nombre a la demencia senil pero no
define el tipo de enfermedad..
¿Qué
síntomas provocan mayor demanda de atención y de ingresos hospitalarios
en el curso evolutivo de las demencias?
Las familias se desbordan más cuando el paciente presenta
trastornos de la conducta, por ejemplo si no puede conciliar el
sueño, o tiene conductas agresivas, verbales o físicas,
llora con facilidad, o manifiesta ideas delirantes de complot (todos
van en su contra), le quitan cosas, parece que todos se han puesto
de acuerdo para arruinarlo, o manifiesta que su esposo/a tiene un
amante (ideas delirantes de celos), es decir presenta ideas delirantes
(piensa cosas que no existen) o alucinaciones (ve cosas que no están)
con convencimiento absoluto de realidad, acompañado de episodios
de intranquilidad con sensación de miedo y amenaza, estos
síntomas juntos o aislados provocan una gran dificultad en
los cuidados y por ello son una causa muy frecuente de consultas
a urgencias y demandas de ingreso.
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