|
¿Cómo
se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico
de las demencias en general, y en especial de la enfermedad de Alzheimer,
se realiza por la clínica, es decir por los síntomas
que presenta el paciente. Algunos de ellos los observamos y preguntamos
al paciente, pero la información más importante y
en especial, en los estadios más avanzados, la obtendremos
a través de la familia y/o de los cuidadores. Por este motivo
el papel del cuidador es muy importante en las entrevistas. El cuidador,
si conoce los síntomas, será nuestro mejor informador
de la situación en que se encuentra el paciente y del periodo
evolutivo de su enfermedad.
Existen exploraciones
complementarias que nos pueden ayudar a orientar las causas del
deterioro y, de esta forma, determinar el tipo de trastorno que
presenta y si éste puede ser reversible. Es por este motivo
que debemos indicar la realización de análisis de
sangre, un TAC craneal o una Resonancia Nuclear Magnética
(RNM) que nos puede permitir visualizar las zonas más dañadas
del cerebro. El SPECT es otra exploración que nos da información
sobre la capacidad funcional cerebral: puede ser útil para
el diagnóstico de algunos tipos de demencia. Cada paciente
va a requerir unas exploraciones que determinará su médico.
No siempre es necesario realizar todas las exploraciones a cada
paciente. En algunos pacientes, los síntomas que presentan
pueden ser tan evidentes que el médico decida hacer pocas
exploraciones y tratar los síntomas.
Las exploraciones
neuropsicológicas son muy útiles para orientar el
tipo de deterioro y el estadio evolutivo. Consisten en la aplicación
de pruebas sencillas donde valoramos la capacidad que tiene el paciente
en la distintas areas de su inteligencia (memoria, manipulación,
lenguaje, calculo, capacidad para reconocer objetos, orientación,
etc.). Este tipo de exploraciones que las familias pueden interpretar
que parezcan como un juego de niños, nos aportan información
sobre que tipo de alteraciones padece el paciente y de su estado
evolutivo actual y, al repetirlas en el tiempo, obtenemos información
de la evolución (es decir, si ha perdido funciones o si las
mantiene).
Dentro de este
apartado es fundamental que el cuidador conozca la posibilidad del
diagnóstico anatomo-patológico, que consiste en el
estudio de un fragmento del cerebro observado al microscopio, donde
podemos observar las lesiones anatómicas propias de cada
tipo de demencia. Esta técnica no se emplea en la práctica
clínica por su grado de agresividad, en el sentido que comportaría
realizar una biopsia cerebral, es decir extraer una porción
de cerebro del paciente para analizarlo.
Las familias
que deseen conocer con precisión el diagnóstico pueden
solicitar este tipo de estudio después de la muerte del paciente.
Existen dos formas posibles: solicitar una autopsia o realizar una
donación del cerebro antes del fallecimiento del paciente
a un banco de tejidos neurológicos. Como en otras donaciones
de órganos, la extracción del cerebro se realizara
después del fallecimiento si la familia lo autoriza. Este
tipo de donaciones puede contribuir al avance de las investigaciones
científicas en el campo de las demencias y otras enfermedades
neurológicas.
|