| Cuidados
de enfermería en las demencias
Los
cuidadores profesionales conocen bien las dificultades que suponen
los cuidados de los pacientes con demencia y por ello pueden ayudar
a que las familias aprendan a cuidar, conozcan los aspectos más
importantes en el mantenimiento de la salud y no caigan en situaciones
frecuentes de sobreprotección y agotamiento.
El
cuidador debe:
Descansar
el tiempo suficiente.
Aprender a
pedir ayuda a otras personas.
Dejar que el
paciente mantenga todas las actividades que puede hacer por sí
mismo.
Solicitar ayuda
a los miembros de la familia.
Solicitar ayudas
sociales o externas.
Intentar tener
espacios de descanso.
Cuidar de su
salud.
Aprender a
dejar al paciente y no creer que el único que lo cuida bien
es él.
Intentar tener
vacaciones por lo menos una vez al año.
No aislarse
de sus relaciones sociales habituales.
Acudir a las
asociaciones o grupos de ayuda mutua.
No caer en pensamientos pesimistas como:
-Esto
me ha tocado a mi y debo pasarlo sola/lo
-Esto no tiene ninguna solución hay que resignarse.
Cambios
en el domicilio
No debemos realizar muchos cambios en el domicilio, para evitar
que el paciente se desoriente, pero sí es importante retirar objetos
con los que el paciente pueda dañarse. Todos los cambios deben plantearse
de una forma progresiva en función del estadio evolutivo. A medida
que observamos las dificultades que tiene el paciente, iremos implantando
las modificaciones.
La casa debe mantenerse ordenada y los objetos de uso cotidiano
deben permanecer siempre en el mismo lugar para facilitar que le
paciente los encuentre.
El armario de la ropa debe tener las prendas de uso cotidiano de
la temporada, para facilitar que escoja una prenda adecuada a la
temporada. En fases más avanzadas, les prepararemos la ropa en el
orden que se la tiene que poner. Evitaremos tener en su habitación
cajones llenos de cosas, que el paciente en las conductas de búsqueda
pueda vaciar, dándonos mucho trabajo. En los cajones podemos poner
"topes" para evitar que puedan abrirlos totalmente y tirárselos
encima dañándose. También debemos proteger o cambiar muebles que
sean muy puntiagudos para evitar los golpes. Es importante evitar
cables eléctricos con los que puedan tropezar. En las alfombras
poner por debajo tejido antideslizante para evitar que se arruguen.
Frente a pacientes con graves dificultades en la deambulación es
mejor quitarlas para evitar las caídas.
En las fases moderadas-graves los pacientes dejan de reconocer su
propia imagen y los espejos pueden ser motivo de alteración
de la conducta del paciente. Éste se mira y no se reconoce, así
que lo podemos encontrar hablando con el espejo. Si esto ocurre,
es importante tapar los espejos o sustituirlos por un cuadro.
Para
mejorar la orientación en el espacio intentar que el paciente siga
unas rutinas, es decir:
Que ocupe el
mismo lugar en la mesa.
Que tenga su
sillón siempre en el mismo sitio
Que utilice
siempre el mismo baño.
Evitar cambios
de habitación.
Para que se
oriente, utilizar pictogramas (dibujos que indican la función
de cada habitación: dormitorio, baño, cocina, etc.)
Evitar cambios
de casa (siempre que sea posible).
Mantener hábitos
de alimentación, baño, sueño y eliminación
(orinar, defecar).
Para
facilitar su independencia al vestirse:
No usar ropa
ajustada y difícil de poner.
Proporcionarle
las prendas en el orden adecuado para que se las ponga (de dentro
a fuera.)
Si no puede
abrochar los botones, sustituirlos por velcros.
Si tiene capacidad
para elegir, evitar que tenga mucha ropa en el armario.
Ayudarle si
es necesario, sin prisas y siguiendo su ritmo. (Siempre que sea
posible)
Los
hábitos de higiene
El baño acostumbra a ser un motivo de alteración de la conducta,
convirtiendo un acto placentero en un motivo de discusión. Podemos
intentar que el paciente se acostumbre a la higiene y no presente
dificultades para el cuidador:
Intentar que
el paciente se desnude sentado. (Algunas veces puede ser útil
que lo haga en su habitación y luego vaya al baño
con el bañador)
Que la habitación
esté caliente, pero evitar estufas que puedan quemar.
Tener todo
lo necesario para bañarlo y abrigarlo después.
Controlar la
temperatura del agua.
Colocar alfombra
antideslizante en la bañera o ducha.
Si el paciente
está inestable o se cansa, utilizar banqueta o silla de plástico.
Colocar agarraderos
en el water y en la bañera o ducha.
Ofrecerle un
masaje en la cabeza o en la espalda para que se sienta relajado.
Si es su pareja
y le resulta cómodo, puede intentar tranquilizarlo bañándose
con el/ella.
Si no acepta
el baño, puede convertirlo en un espacio de ocio: póngale
el bañador como si fueran a la piscina o a la playa, recuérdele
cuando iban a tomar el baño con sus hijos, etc.
En pacientes
con dificultades de deambulación, puede ser adecuado instalar
un baño asistido.(Existen ayudas sociales) También
hay banquetas de diferentes tipos específicas para ducha
o bañera y existe un modelo rotatorio para bañera
que puede evitar el realizar obras para hacer una ducha.
Al
terminar el baño, puede ser un buen momento para cuidar de
las zonas delicadas:
Vigilar que
no se claven las uñas, cortarlas rectas y evitar las heridas
especialmente en los diabéticos. Si las uñas duelen,
es posible que el paciente no quiera andar, sin que sepamos el motivo.
Mantener la
boca limpia y cuidar que las dentaduras no provoquen rozaduras.
Mantener la
piel hidratada: después del baño puede aplicar un
aceite o una crema hidratante.
Mantener los
pliegues y las mucosas limpias y secas. Si se hacen rozaduras o
grietas consultar con la enfermera o el médico.
Controlar que
no se hagan úlceras en las zonas de presión, en especial
en los pacientes en estadios avanzados que estén mucho rato en la
misma posición.
Limpiar orificios
(oídos, ombligo, etc.) que el paciente puede olvidar.Delicadamente
cuidar la higiene del pelo, del afeitado o de la depilación
que el paciente puede olvidar. Con una excusa sencilla como la de
enjabonar la espalda realizamos una supervisión de la capacidad
de realizar el baño.
Consejos
prácticos para pacientes con incontinencia
Los
pacientes con demencia pueden presentar dificultades en el control
de la orina. En fases iniciales habitualmente no existen muchas
dificultades en este sentido. Sin embargo durante el curso evolutivo
de la enfermedad, pueden iniciar incontinencia durante la noche
y, ocasionalmente, durante el día. Si detecta que su familiar
sufre algún "escape", no le riña: seguro
que se siente incomodo y/o avergonzado y es mejor que Usted intente
disimular.
Siempre piense
que no se orina para fastidiar. No le riña, intente disimular.
Coloque una
funda plastificada en el colchón.
No utilice
sillones tapizados o póngales una protección de plástico
forrado con "borreguito".
Si la incontinencia
es ocasional, acostumbre al paciente a ir cada 2 horas al servicio.
Si presenta
urgencia miccional, es decir no llega a tiempo, mantenga el hábito
de acudir cada dos horas, pero póngale una compresa en las braguitas
o calzoncillos (aunque al principio sea molesto, el paciente se
habituará).
En incontinencias
más avanzadas debe acostumbrarle a llevar pañales. Existen pañales
de muchos tipos, para hombres y mujeres. Consulte con la enfermera,
médico o farmacéutico y le aconsejarán.
En hombres
en fases avanzadas pueden ser útiles los colectores acompañados
de una bolsa recolectora de orina.
Las sondas
vesicales sólo son recomendables en situaciones muy especiales.
Mantenga la
piel muy hidratada y seca para evitar las llagas.
Los pacientes
con demencia presentan con frecuencia dificultades en la evacuación.
Estas dificultades pueden estar relacionadas con la falta de ejercicio,
el insuficiente aporte de líquidos y la pérdida de la capacidad
de comprender las necesidades del propio organismo (en fases avanzadas).
Consejos
prácticos para evitar el estreñimiento:
Administrar
líquidos y especial agua aunque no la pida (puede perder la sensación
de sed).
Aumentar el
ejercicio físico con paseos cotidianos o gimnasia.
Aumentar el
aporte de fibras vegetales con la alimentación.
Administrar
un regulador indicado por su médico si no evacúa cada dos
días.
Mantener un
horario de evacuación, a ser posible el mismo que tenía el
paciente. .
Si
tiene incontinencia fecal, asegurarse que no tiene diarrea, o que
no tiene heces impactadas en el intestino y refluye la diarrea.
Para evitarlo anote si defeca y cuente cuántos días hace
que no lo ha hecho.
Si
realmente es incontinente:
Intente mantener
su horario.
Puede estimularlo
con un supositorio de glicerina.
Proteja la
piel con una crema muy grasa y evitará las úlceras.
Utilice pañales
de día y de noche.
Los
pacientes tienen tendencia arrancarse los pañales, especialmente
de noche. Puede ponerle unas braguitas o calzoncillos encima, fijar
los pañales con esparadrapo o bien colocarle unas medias tipo pantis
con las piernas cortadas encima del pañal: es posible que así no
se lo pueda sacar.
El
sueño
El descanso nocturno es importante para el paciente, pero todavía
lo es más para el resto de miembros de la familia y en especial
para el cuidador que al día siguiente tendrá que seguir cuidando
con paciencia.
El insomnio, cuando no se trata adecuadamente, puede ser una demanda
de ingreso en residencia por convertirse en una situación insostenible
para la familia.
Consejos
generales para que el paciente descanse:
Mantener la
habitación y la cama a una temperatura adecuada.
Evitar que
duerma de día.
Si no duerme,
pensar si puede tener dolor.
Administrarle
una bebida caliente y recordarle que es la hora de acostarse (orientarle).
Si tenía
costumbre de rezar antes de dormirse, mantenerla, ya que le ayudará
a reconocer la hora de acostarse.
Cuando llega
la hora de acostarse, podemos ponerle una música, siempre la misma
que sea del gusto del paciente y que lo relaje. Puede llegar a asociarlo
con la hora de acostarse.
Evitar que
duerma en una habitación ruidosa.
Si la luz de
la madrugada le despierta, poner cortinas gruesas.
Averiguar si
tiene alucinaciones o está confuso durante la noche.
Poner una luz
piloto si se despierta o levanta durante la noche.
Si duerme mal
o se agita, consultar con el médico.
La
alimentación del paciente con demencia
La alimentación es otro aspecto importante que condiciona un buen
estado de salud y puede ocasionar dificultades en los cuidados del
paciente. En las fases iniciales no suelen presentarse dificultades.
Procure que siga una alimentación equilibrada, es decir que ingiera
hidratos de carbono, proteínas y, en menor cantidad, grasas. Debe
ingerir vitaminas, minerales y agua.
Alimentos
que contienen hidratos de carbono:
Pan, galletas.
Pasta de sopa,
arroz.
Patatas
Legumbres
Verduras (También
contiene vitaminas y minerales).
Frutas (También
contiene vitaminas y minerales).
Alimentos
que contienen proteínas:
Pescados
Leche y derivados
(queso, yogurt)
Carne: pollo,
conejo, ternera, etc.
Embutidos
Huevos
Alimentos
que contienen grasas:
Carnes
Embutidos
Pescado azul
(grasas beneficiosas)
Leche y derivados
(pueden comprarse desnatados, si es necesario)
Aceite (aconsejable
el de oliva)
Huevos (evitar
excesos)
Aporte
de agua: es necesario ingerir unos 2 litros de líquidos
al día. En las fases moderadas y avanzadas de las demencias, los
pacientes pierden la sensación de sed o no saben expresarla. Es
muy importante insistir en que deben beber y por ello es imprescindible
recordárselo, especialmente cuando hace calor. De esta forma evitaremos
las deshidrataciones, que pueden ocasionar situaciones graves y
hasta fatales para el paciente.En pacientes con dificultad para
la deglución es cómodo darles gelatinas en lugar de
agua con espesante (mejor sabor)
Aporte
de líquidos:
Deben tomar
unos dos litros de líquidos al día.
Si el paciente
no presenta dificultades de deglución (no se atraganta),
los líquidos pueden tomarse en forma de:
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Caldos |
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Zumos |
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Infusiones |
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Agua |
Si
se atraganta a menudo cuando toma agua, no administrar:
Zumos
Caldos claros
Leche
Infusiones
Intentar
administrarle bebidas espesas:
Puede espesar
los zumos con espesantes.
Preparar sopas
en forma de purés.
Sustituir la
leche por yogurt, natillas, cremas.
Las gelatinas
son una forma de administrar el agua de forma sólida.
Puede darle
agua sola.
Con estas
normas evitaremos las neumonías por aspiración, es decir que restos
de alimentos pasen a la vía respiratoria y se infecten. Si su familiar
presenta estas dificultades, consultes con su médico o hable con
la enfermera
Además
del contenido de los alimentos, existen las dificultades en la administración.
Les comentamos unas normas generales que nos facilitarán la tarea
y, evidentemente, mantendremos las costumbres de cada paciente siempre
que sea posible.
Intentar comer
a las mismas horas.
Adecuar los
hábitos de vida
Preparar sopas
en forma de purés.
Siempre que
pueda, el paciente tendría que intentar comer solo (cortar,
pelar, coger los cubiertos)
Si se equivoca
y, por ejemplo, coge el tenedor para comer la sopa, le podremos
explicar "te irá mejor con la cuchara"
Evitar las
prisas comiendo.
Intentar no
convertir la alimentación en una guerra
diaria
En
estadios avanzados de la enfermedad, también es importante conocer
si tienen dificultades al tragar, se atragantan o se olvidan de
cómo se deben manejar los cubiertos. En esta situación debemos simplificar,
administrar alimentos que le gusten, consistencia de purés triturados
muy finos, añadir las proteínas a los purés, triturándolas muy bien
(a los pacientes les cuesta mucho comer carnes y pescado). En estas
fases avanzadas debemos evitar la desnutrición: el paciente no es
capaz de expresarse correctamente en la mayoría de casos, requiere
que decidamos por él y sabemos que si no ingiere proteínas (carne
o pescado) tiene mayor riego de presentar úlceras por decúbito
si se encama.
Recomendaciones
para pacientes en situaciones evolutivas avanzadas:
Poner a su
alcance solo lo que precise: plato, cuchara y agua.
Preparar los
purés muy finos para que no escupan lo que no pueden tragar.
Recordar administrarles
líquidos.
Dejarle que
coma solo mientras pueda.
La
movilidad en pacientes con demencia
Los pacientes con enfermedad de Alzheimer en fases iniciales presentan
pocas dificultades en la deambulación, es decir andan solos
sin ninguna dificultad. En estadios más avanzados la dificultad
puede aparecer en que se pierden cuando salen a pasear. En otros
tipos de demencia, como en la demencia vascular, pueden aparecer
alteraciones de la marcha, inestabilidad, cansancio o, pacientes
que han sufrido un accidente vascular cerebral (conocido como embolia),
pueden tener afectación de la estabilidad desde fases muy
precoces. Para todos ellos es muy importante estimular el ejercicio
físico, en forma de paseos, con relación a sus posibilidades.
Si el paciente practicaba algún deporte, como natación
o gimnasia, es importante mantener el hábito hasta que la
evolución de la enfermedad lo permita.
En pacientes muy inestables será recomendable el uso de bastones,
balcones, etc. La presencia de un acompañante en los paseos también
puede ser útil dando seguridad al paciente y evitando las posibles
pérdidas.
En la fase final de la demencia el paciente pierde la capacidad
de andar, no es capaz de dar la orden correcta a sus piernas y puede
iniciar una fase de encamamiento con pequeños desplazamientos (sillón-cama-baño).
Ante esta situación de máxima dependencia, el cuidador principal,
aconsejado por el equipo sanitario que se ocupa del paciente, deberá
plantearse si el paciente puede seguir en el domicilio o debe buscarse
un recurso residencial o sociosanitario. Si decide mantener los
cuidados en el domicilio, debe tener muy claro que no podrá realizarlos
solo. En esta fase es importante mantener en lo posible la movilidad
articular mediante gimnasia pasiva. Evitar las escaras por presión
con colchones de aire, cambios posturales, protecciones en talones,
utilización de tejidos especiales "borreguito", hidratación de la
piel y vigilando la presencia de zonas enrojecidas, alimentación
con mayor cantidad de proteínas y agua.
Puede ser útil alquilar o comprar una silla de ruedas para desplazar
con facilidad al paciente por el domicilio o sacarlo a la calle
a pasear. En esta fase los cuidados deben ser extremos y algunas
veces especializados. Puede ser útil la solicitud de soporte a domicilio
por equipos especializados, así como la visita de la enfermera o
el médico de zona.
La
movilidad en fases iniciales:
Mantener actividad
física si la realizaba.
Estimular el
ejercicio mediante paseos.
Proporcionar
ayuda técnica si la precisa: bastones, balcones, etc.
La
movilidad en fases avanzadas de la demencia:
Realizar movilización
pasiva de las articulaciones.
Masajes para
mejorar la circulación e hidratar la piel.
Evitar ulceras
por presión:
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Mantener
la piel seca |
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Realizar
cambios posturales |
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Proteger
zonas de máximo roce (talones) |
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Vigilar
enrojecimiento de la piel |
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Utilizar
"borreguitos" |
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Utilizar
colchones de agua. |
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Cuidar
no es mimar, ni sobreproteger. Cuidar consiste en aplicar todos
los conocimientos sobre las necesidades que tiene un paciente con
relación a su enfermedad y como persona, y ofrecérselas.
Cuidar
es un trabajo duro, que requiere descanso, para luego
poder ofrecer todo lo necesario.
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