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Tratamiento
farmacológico de las demencias
El tratamiento farmacológico de las demencias intenta controlar
los síntomas que presenta el paciente. El tratamiento debe plantearse
de una forma individualizada con relación a la los trastornos que
provoquen sufrimiento al paciente o dificultades de manejo a los
cuidadores.
En la demencia tipo Alzheimer y en otras como la demencia mixta,
vascular, demencia asociada a enfermedad de Parkinson, en las que
se sigue investigando, existen tratamientos específicos, que intentan
frenar la evolución de la enfermedad y contribuyen en el control
de los llamados síntomas psiquiátricos, como pueden ser depresión,
ansiedad, agitación, etc. Estos tratamientos no los consideramos
curativos, debido a que no pueden detener a lo largo plazo la evolución
progresiva de la enfermedad. En los estadios evolutivos iniciales,
o moderados, tiene mayor sentido su administración, aunque actualmente
existen tratamientos específicos en las fases avanzadas En los pacientes
cuya enfermedad evoluciona, a pesar de que sigan estos tratamientos,
también podemos plantear su utilidad, si les mejora con relación
a algún síntoma, (por ejemplo si mejora su capacidad de comunicación
o su conducta).
Los fármacos
que actualmente se utilizan como tratamiento específico para la
enfermedad de Alzheimer son donepezilo, rivastigmina, galantamina
y memantina. Estos fármacos también se están investigando en demencia
vascular, así como en otros tipos de demencia, como tratamiento
de los síntomas cognitivos y psiquiátricos. Sin embargo, en los
pacientes con demencia vascular o mixta, es esencial el tratamiento
de los llamados factores de riesgo: si son hipertensos, mantener
correctamente las cifras tensionales; si son diabéticos, evitar
niveles altos de azúcar, controlar la obesidad y los niveles de
colesterol y triglicéridos, evitar el consumo de alcohol y de tabaco,
aumentar el ejercicio físico. Un tratamiento antiagregante como
la aspirina puede prevenir el riesgo de lesiones isquémicas en el
cerebro (embolias).
Con relación a los síntomas psiquiátricos que pueden aparecer en
el curso de las demencias, existen numerosos tratamientos que su
médico deberá escoger en función de los síntomas que presente el
paciente. Por ello es tan importante conocer bien los síntomas que
presente el paciente, explicarlos minuciosamente al médico que lo
atiende y él podrá decidir si está indicado prescribir un antidepresivo,
ansiolítico, neuroléptico, anticonvulsivante o una combinación de
alguno de estos. Los síntomas siempre son tratables: actualmente
existe un arsenal terapéutico muy importante y el éxito del tratamiento
dependerá de la información proporcionada por el cuidador y de la
tolerancia del paciente con relación a los efectos adversos.
Antidepresivos: Los antidepresivos actuales
en general son bien tolerados, pueden presentar efectos adversos
como todos los fármacos, los más comunes son las nauseas, vómitos,
somnolencia o insomnio, disminución del apetito, etc.
Pueden ser útiles en el tratamiento de:
Depresión
Ansiedad
Conductas agresivas
Insomnio
Labilidad emocional
Conductas hiperfágicas
o hipersexuales.
Ansiolíticos:
Son fármacos de acción rápida y esto puede ser útil en algunos casos.
También pueden producir efectos adversos como somnolencia diurna,
confusión; pueden aumentar el riesgo de caídas y pueden producir
un efecto paradójico, es decir provocar un efecto contrario al esperado
(en lugar de sedación, intranquilidad).
Pueden ser útiles en el tratamiento de:
Insomnio
Ansiedad
Agitación
Neurolépticos: Están indicados
en el tratamiento de los síntomas psicóticos de la demencia, es
decir cuando el paciente presenta alucinaciones (ve cosas que no
existen con una total sensación de realidad o piensa cosas que no
son reales con un total convencimiento--ideas delirantes). También
se han utilizado en el tratamiento de la agresividad. Pueden presentar
efectos adversos como temblor, rigidez, babeo, somnolencia, aumento
del riesgo de caídas por trastorno de la deambulación. A pesar de
ello los llamados atípicos presentan menos efectos adversos: Risperidona
, quetiapina, ziprasidona, amisulpride.
Pueden ser útiles en el tratamiento de:
Alucinaciones
Delirios
Conductas agresivas
Ansiedad psicótica
Estado confusional
Tratamiento
conductual combinado con los fármacos
En algunas ocasiones podremos tratar algunos síntomas relacionados
con la conducta sin fármacos: la comprensión de la situación en
la que se produce el trastorno de la conducta y unos adecuados consejos
al cuidador pueden facilitar que el paciente deje de presentar este
tipo de conductas. Por ejemplo: cada vez que le propongo bañarse
se agita, tiene miedo, grita y me pellizca. Conducta a seguir: intentar
que el baño este caliente, así al desnudarlo no tendrá frío. Consigo
un sillón de plástico con una toalla para que este cómodamente sentado
y no tenga miedo a caerse. Ponerle la música que le gusta. Y, si
a pesar de estas precauciones, se resiste a la ducha, intentar ducharse
con él, o intentar colocarle el bañador para conseguir que recuerde
situaciones placenteras, baños en el mar, nadar, pasarlo bien, y
lo que se hacía cuando se iba a la playa. Así podemos conseguir
una higiene del paciente placentera y tranquila.
Si el cuidador, ayudado por el equipo de profesionales que participan
en el tratamiento, informa adecuadamente al médico de las situaciones
difíciles, podremos crear un plan de cuidados muy específico para
cada paciente y su familia.
A lo largo de la evolución de las demencias los pacientes presentan
distintos síntomas e incluso los mismos síntomas aparecen con expresiones
diferentes. Estos son siempre tratables,
consulte con su equipo médico.
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